INTRODUCCIÓN A LA FILOLOGÍA (o a las lenguas ) SEMÍTICA(s)
Asignatura de primer ciclo de Licenciatura (o de 1º de Grado) , semestral 6 créditos
Objetivos específicos de la
asignatura:
Se pretende ofrecer una visión de conjunto de las lenguas semíticas que
sirva de iniciación tanto a aquellos alumnos interesados en cuestiones
lingüísticas y filológicas, como a los que pudieran interesarse en la historia
y en los logros culturales de los pueblos que utilizaron para expresarse alguna
de estas lenguas semíticas, no sólo en
el Oriente Próximo, sino también en el Norte de África y en la Península
Ibérica.
Métodos docentes y forma de
evaluación:
Las clases se imparten en
español. La asistencia a las clases es obligatoria. Sólo se admitirán faltas de asistencia a las
clases en casos muy excepcionales que estén debidamente justificados.
La evaluación se hará mediante
un examen final que consistirá en el desarrollo de uno de los puntos del
temario.
Temario
I.- Las lenguas semíticas.
1.1 Definición y
características generales.
1.2 Distribución
geográfica y clasificaciones.
II.- La grafonomía de las lenguas semíticas.
2.1 La escritura. Pictogramas,
logogramas y silabogramas.
2.2 Silabarios y
alfabetos.
III.-La fonología.
3.1 el vocalismo.
3.2 el consonantismo.
IV.-La morfosintaxis nominal.
4.1 Nombres sustantivos y adjetivos.
4.2 Pronombres.
4.3 Algunas notas sobre la sintaxis nominal.
V.- La morfosintaxis verbal
5.1 Aspecto y/o tiempo en
semítico.
5.2 La conjugación preformativa
y aformativa.
5.3 Las formas “derivadas”.
5.4 Algunas notas sobre la
sintaxis verbal.
VI.- El
léxico básico
6.1 La lista de M. Swadesh: la
glotocronología y la léxico-estadística
(lexicostatistics).
6.2 Las palabras viajeras.
Bibliografía :
BENNETT, Patrick R., Comparative Semitic
Linguistics: A Manual, Winona Lake , Indiana ,
1998.
BERGSTRÄSSER, G., Introduction to the
Semitic Languages… Winona Lake 1983 ( trad. de la ed. alemana de 1928)
GARBINI,
G.-DURAND, O., Introduzione alle lingue semitiche, Brescia 1994.
GARR, W. Randall, Dialect geography of
Syria-Palestine, 1000-586 b.C., Philadelphia
1985.
GARR, W. Randall, Dialect geography of
Syria-Palestine… Philadelphia 2004.
HETZRON, R. (ed.) The Semitic Languages,
London -New
York 1997.
MOSCATI,
S. y otros, An Introduction to the Comparative Grammar of the Semitic
Languages, Wisbaden 1964.
WRIGHT, William, Lectures on the
Comparative Grammar of the Semitic Languages, Amsterdam
1966 (1ª ed. Cambridge 1890).
I.-
1.1 Las lenguas semíticas son una agrupación de lenguas y dialectos (hoy en día
se conocen casi setenta) con una serie
de afinidades lingüísticas que, aunque no siempre sean exclusivas de estas
lenguas, sí son en conjunto bastante significativas. De hecho, los elementos
coincidentes en fonología, morfología, sintaxis y léxico dentro de las lenguas
semíticas son frecuentemente mucho más claros que los que se dan en el seno de
la familia lingüística indoeuropea (olim “lenguas indo-germánicas” y más
olim “jaféticas”).
El adjetivo semítico fue acuñado para estos
menesteres lingüísticos por A. L. Schlözer
en 1781: “Auch Phoenizier (hamiten) redeten diese Sprache, die ich
Semitische nennen möchte” (También los Fenicios (camitas) hablaban esta
lengua que yo quisiera llamar semítica). Schlözer, como tantos otros, se
inspiró en un pasaje de la Biblia (Gén 10, 21s ): “En cuanto
a Sem (Šem [ben Noªḥ]), también él tuvo descendencia, siendo el
antepasado de todos los hijos de ‘Éber (’ªbî kol bnê ‘Éber) (...) Hijos de Sem: ‘Elam,
’Ashur, (...) y Aram”.
Antes de esto, en el mismo capítulo 10 del Génesis, se habla de los
descendientes de Jafet (Yáfet) y
de Cam (Ḥam), “patriarcas epónimos” de las antiguamente llamadas lengua
jaféticas, y no tan antiguamente de las “camíticas”.
Las lenguas hebrea y aramea, en las que está redactada la
Biblia Hebrea y el Talmud, el árabe del Corán y de la poesía arábiga
preislámica e islámica, de la prosa de Ibn Jaldûn (1331-1406) y de las Mil y
Una Noches, por citar sólo algunos textos que son, o debían ser, medianamente
familiares a cualquier persona culta,
pertenecen, pues, a este conjunto de las
lenguas semíticas que fue desde los tiempos de Sargón el Acadio (ca.
2300 a.C.), y sigue siendo, predominante en el llamado Creciente Fértil.*
Ya desde principios del s. XX, se viene señalando que la
anteriormente reconocida familia lingüística de las lenguas semíticas debería
ser considerada más bien como una rama de la familia afroasiática
(camito-semita).
*CRECIENTE FÉRTIL: Expresión acuñada por el historiador y
egiptólogo norteamericano J.H. Breasted en 1916 para lo que él describía como
“el más importante hogar humano en Asia Occidental, el saliente
occidental separado por el meridiano 60ºE de Greenwich [latitud aprox. entre
los 30º y 40º N], es una tierra intermedia entre los desiertos del sur y las
montañas del norte y del este. Este terreno es un semicírculo abierto hacia el
sur, con su extremo occidental en la esquina sudeste del Mediterráneo y su
extremo oriental en el norte del Golfo Pérsico.”
La expresión tuvo éxito, entre otras cosas porque es más
fácil que decir constantemente “la zona
comprendida por territorios de los actuales estados de Iraq, Siria, Líbano,
Israel, Autoridad Palestina, Jordania y Egipto” ( hoy en día se incluye también
el Valle del Nilo en el concepto de Creciente Fértil).
En
el Creciente Fértil, por causa de su fertilidad, surgieron grandes
civilizaciones (condicionante, olim determinante, hídrico)que
entraron en la Historia en el Tercer Milenio antes de la era cristiana. En el
Valle del Nilo, el Antiguo Egipto, cuya lengua no es semítica, sino
camítica, y en Mesopotamia , “ tierra
entre los ríos –Éufrates y Tigris-”, primero
Sumer, cuya lengua no es semítica, es aglutinante, y despues Acad,
Asiria (Aššûr) y Babilonia (Babel), cuya lengua, el acadio, y sus dialectos
asirio y babilónico, sí son semíticos.
1.1.../...
Además de los grandes imperios y las grandes civilizaciones, en las rutas comerciales del Creciente Fértil
surgieron también importantes ciudades-estado que han proporcionado rica
documentación. Así, por ejemplo, Eblá (Tell Mardîkh, Siria), biblioteca-archivo
de tablillas de arcilla destruida ca. 2250 a.C. con muy abundante
documentación en lengua sumeria, acadia
y en una lengua semítica local, el eblaíta; y Ugarit (Ras
Shamra, Siria), importante centro de comercio internacional, dependiente de
Egipto (1400‑1350), y, después, de los hititas, con interesantes
bibliotecas-archivo de tablillas de arcilla. Destruida hacia el 1195 a.C.
por los "Pueblos del Mar". Textos en lengua sumeria, acadia, hitita,
y en ugarítico, lengua local
semítico‑noroccidental.
Algunas de
las características generales de las lenguas semíticas son:
Abundancia
de fonemas “guturales” que, reconstruidos a partir de la tradición de
recitación del árabe clásico, serían los
siguientes: laríngeos o glotales /’/ y
/h/, los faríngeos /‘/ y /ḥ / y los
post-velares /ġ/ (= g con punto –o raya- arriba) y /x/ (= a /ḫ / (= h con calderón abajo). Es
de advertir que los fonemas post-velares
se confundieron con los respectivo faríngeos en el grupo semítico del noroeste
(SN0), grupo representado por el subgrupo cananeo (hebreo, fenicio-cartaginés,
moabita, amonita...) y por el subgrupo arameo, en sus diversos dialectos).
Abundancia de fonemas “enfáticos” que, ut supra, serían los
velarizados (se marcan con un punto
debajo): /ṣ/, / ḍ/, /ṭ/ y /ẓ/ (= /t./) y el fonema /q/ ( = /ḳ /uvulo-velar
oclusivo sordo).
Predominio del triconsonantismo de la radicales léxicas (raíces de
tres consonantes), con la notable excepción de sustantivos arcaicos, pronombres
y auténticas partículas. Ej., “boca” es pû
en acadio, py en
ugarítico, pê(h) en hebreo, pum en arameo, af en etiópico,
fû (constructo de fam) en árabe. El pronombre personal aislado de
tercera masculino singular, “él”, manteniendo el orden anterior de los
ejemplos, es: shû, hw, hû’, hû’, we’etu (sufijo –hu) y huwa
(suwa en Ebla).
Existencia de tres casos, “nominativo”, “acusativo” y “oblicuo”
(vocales finales u, a, i, que, reconstruidas ut supra, serían: la /u/
vocal posterior cerrada, la /a/ vocal central abierta (p/ftḥ), y la /i/
vocal anterior cerrada.
Existencia de tres números: singular, dual y plural.
Existencia
de pronombres aislados y sufijados, estos últimos utilizados para indicar la
posesión. Ej. kalb(u)hû , lit. es “perro de él”, i.e. “su perro (de
él)”, si mi árabe no me falla. En hebreo sería * kalb(a)hû> *kalbaû>
kalbô.
Sistema verbal con una conjugación preformativa primaria* (>imperfectivo
del SNO), completada con una conjugación
aformativa o sufijada (>perfectivo SNO).
Asimismo
el sistema verbal cuenta con numerosas formas verbales (formas derivadas) para
expresar diversos matices como la pasividad/reflexividad/reciprocidad,
causatividad, intensidad...., mediante prefijos *t -> ’it->hit-
y n- >’in->hin-, prefijos causativos sha-, ha-,
’a-, reduplicación de la 2ª radical, alargamiento de la 1ª radical...
* En acadio, la conjugación preformativa se usa tanto para el perfectivo
(*yaqtul > iprús = “él separó”) como para el imperfectivo (*yaqát(t)al>
ipár.ras = “el separa/rá”), por lo que se considera que la conjugación
preformativa es primaria. El acadio usa también nombres verbales como
permansivos/estativos, p. ej., labir = “el es/está viejo”(tipo qatil/ paris
< parisu), marus. = “él está enfermo” (qatul/parus –este tipo es más raro-).
A partir de estos nombres verbales se desarrolla una conjugación mediante
terminaciones o sufijos o aformativas característicos, p. ej., mars.-at/- a =
“ella/s está/n enferma/s”, mars.aku =
“yo estoy enfermo”, mars.u = “ellos están enfermos”...
1.2 Clasificación
BENNETT, Patrick R., Comparative Semitic Linguistics: A Manual,
Winona Lake, Indiana, 1998, p. 21:
Menciona las dos principales clasificaciones de las lenguas semíticas, que
tienen en común reconocer un semítico
del este u oriental, representado por el acadio; y un semítico
occidental. Ahora bien en el semítico occidental unos distinguen
el s. del noroeste (el arameo y
el cananeo) y el del sur (el árabe, el sudarábigo antiguo y el moderno y
el etiópico). Otra división más reciente de semítico occidental agrupa bajo la
denominación central el arameo, el cananeo y el árabe, y deja como semítico meridional el sudarábigo
antiguo y el moderno y el etiópico. Queda
el problema de la frontera entre lo cananeo y arameo, la colocación del
ugarítico y la afiliación del eblaíta
(norteño, al parecer, pues habría desplazado a la zona central a los dialectos
cananeos y arameos). Tal vez sea mejor seguir la clasificación de HETZRON, R. (ed.) The Semitic Languages,
London-New York 1997, quien en p. 5 señala: la división tradicional basada
principalmente en criterios geográficos y culturales, no suele contemplar el
ugarítico (¿cananeo?-Harris 1939-,¿descendiente directo del
semítico del noroeste ? – Goetze 1941), ni el eblaíta (descubierto a
mediados de los 70 y que, si bien en un principio se pensó que podía ser leng.
sem. noroccidental , acaso protocananea (Pettinato 1975), hoy se piensa
que comparte importantes innovaciones
con el acadio que no se encuentran en el oeste (Huehnergard 1992, ha señalado
últimamente “el desarrollo de adjetivos plurales masc. en –û y el
desarrollo de dativos sufijos sg. 2/3 –kum y –shum como
innovaciones compartidas con el acadio y no encontradas en el semítico del
noroeste, pero no hay que pensar que el eblaíta sea un dialecto acadio, pues
innovaciones que se dan en todos los acadios no aparecen en Ebla, por ejemplo,
la disimilación de /m/ inicial en palabras que contengan otra bilabial (von
Soden 1984) [ej. *markabat > (cf.
hebreo, merkabah = “carro de combate” -en árabe, markabah “carroza”, “carruaje”, y markab, “barco”-) > narkabtu] En p.
6 se propone un modelo basado en innovaciones compartidas, que en resumen es:
*Protosemítico
Semítico del Este:
acadio
eblaíta
Semítico del Oeste:
S.
Noroeste
ugarítico
cananeo: hebreo, fenicio,
moabita, amonita, glosas de El-Amarna
arameo
dialecto de Deir
Alla
S. Central [otros
preferimos incluir el árabe en el grupo
del Sur]
árabe
S. Meridional o del Sur
Este
suqutrî
mehrî, h.arsûsî, jibbâlî
Oeste
sudarábigo epigráfico antiguo
etiópico
PS. El protosemítico o semítico común es la reconstrucción de un conjunto de elementos considerados
originales y comunes al grupo lingüístico semítico en una fase anterior
a la existencia de cualquier documentación. Tal reconstrucción se realiza
mediante el estudio comparativo de las lenguas semíticas históricamente
documentadas. Es un concepto análogo al de protoindoeuropeo. Para indicar que
son una reconstrucción, las palabras atribuidas al protosemítico se marcan con
un asterisco (*)
II.- La grafonomía de las lenguas semíticas (cf.
BERGSTRÄSSER, G., Introduction to the Semitic Languages… Winona Lake
1983 ( trad. de la ed. alemana de 1928,
Apendix B, pp.236ss)
Por razones históricas y filológicas
conviene tener algunas nociones sobre
los sistemas de representación gráfica de las lenguas que son objeto de estudio.
2.1.- Las lenguas semíticas se han representado
gráficamente mediante diversos sistemas de escritura: 1) logográfico-silábico,
2) silábico, 3) alfabético.
2.2.-A partir de una primitiva fase pictórica (pictogramas), se pasó a un
sistema que combinaba logogramas con silabogramas en mayor o menor medida.
Además, en lo formal los trazos se fueron haciendo más rápidos y abstractos. En
Mesopotamia, en cuya parte meridional se encontraba el País de Súmer,
considerado la cuna de la escritura, un poco por delante de Egipto, el soporte
habitual de la escritura eran tablillas de arcilla. Sobre la arcilla blanda,
con una caña aguzada, se marcaban los trazos, que con las prisas acabaron
teniendo la forma de clavos o cuñas (lat. cuneus) , de donde viene la
denominación escritura cuneiforme (cf. árabe kitâbah mismâriyyah). El
sistema logo-silabográfico mesopotámico
(cuneiforme), diseñado originalmente para representar la lengua sumeria, sirvió
también para escribir las lenguas semíticas acadia y eblaíta, así como las
glosas cananeas de los textos acadios de El-Amarna (Egipto) del s. XIV a.C.
Además se utilizó para las lenguas no semitas: hurrita, hitita, elamita
y persa aqueménida.
Un signo cuneiforme normalmente representará una sílaba formada por: V
o CV o VC o CVC (silabograma), pero también puede representar una o varias
palabras de un mismo campo semántico
(logograma, olim ideograma). Así,
por ejemplo, un mismo signo sumerio
|<< (originariamente una
estrella *), que podía leerse AN,
“cielo” o DINGIR, “dios”, se leía
en acadio /il/ (silabograma , procedente de ilu, “dios”) o ilu ,
“dios” (logograma). Sabemos que los logogramas sumerios eran leídos en
acadio porque se les añaden elementos gramaticales de esta lengua. Así, por
ejemplo, el logograma sumerio KUR = 1) “montaña”, 2) “país (extranjero)” 3)
“conquistar” , se puede usar en acadio de la siguiente manera:
KUR+/u/ (silabograma que indica la vocal de caso nominativo semítica),
léase en acadio: shadu = “montaña”.
KUR+/tim/ (silabograma de femenino en caso oblicuo), léase en acadio mât(ât)îm=
“tierras”.
KUR+/ud/ (silabograma de perfectivo = iprush < *yaktub,*yaqtul,
o *yaf‘ul de la raíz kshd), léase, según
contexto, (i/a)ksud = “él/yo
conquistó/é”.
Este
sistema de escritura presenta muchas dificultades, pues requiere el gran
esfuerzo de memorizar centenares, en ocasiones millares, de signos. Así mismo,
cuantos más logogramas, menor es la información lingüística, y por haber sido
creado para la escritura de una lengua no semítica, el sumerio, no representa
bien las “guturales”, ni las
“enfáticas”, ni tampoco la oposición entre sonoras y sordas. En cambio, sí es de destacar que proporciona una información sobre las vocales que no nos dan
los llamados alfabetos consonánticos, y que, andando el tiempo, se llegó a conseguir silabarios bastante reducidos,
pero, con todo, este sistema nunca
llegaría a la simplicidad de los alfabetos consonánticos.
De los alfabetos consonánticos el sudarábigo epigráfico es el más
completo, tiene 29 consonantes. El
alfabeto cuneiforme de Ugarit consta de
27 consonantes + 3 silabogramas: ’a,’i,’u ( falta la d. = árab.- ex * d . protosem.
prob. ) El árabe clásico, mediante
puntos diacríticos, llega a 28 consonantes ( falta la s, cf. hebr. y aram. o,
sae. S3, olim S1 ). Los alfabetos “fenicio”, paleo-hebreo,
paleo-arameo... sufren una fuerte
reducción, sólo 22 letras.
Se piensa que todos (o casi todos) los alfabetos lineales antiguos
descienden de un antepasado común de inspiración egipcia desarrollado en las
tierras ribereñas del Mediterráneo Oriental.
Recuérdese las antiguas tradiciones griegas sobre la invención del
alfabeto por los fenicios.
Véanse las tablas de los alfabetos de BERGSTRÄSSER, G., Introduction
… 1983, Apendix B.
(25 oct. 04)
III.-La
fonología estudia el repertorio limitado de fonemas de una lengua atendiendo a
su función en el sistema, a cómo se oponen, se combinan y evolucionan. No se
ocupa de los sonidos realmente realizados en el habla, que son ilimitados y son
asunto de la fonética.
3.1 el vocalismo. Las vocales, en general, son el producto de
la vibración de las cuerdas vocales causada por el empuje del aire procedente
de los pulmones. La cavidad oral actúa como caja de resonancia y, dependiendo
de la posición de la mandíbula inferior, lengua labios y velo del paladar, se
producen las distinciones llamadas cualitativas. Así, por ejemplo, la /a/
(abierta o baja, central, redondeada) es distinta cualitativamente de la /u/
(cerrada o alta, posterior, redondeada) y , a su vez ,estas son diferentes de
la /i/ (cerrada o alta, anterior, no redondeada), de la /e/ (“entreabierta” o
media-alta, delantera, no redondeada) y de la /o/ (media-alta, posterior,
redondeada).
El
vocalismo de las lenguas semíticas
antiguas presenta el problema de que los alfabetos semíticos sólo tienen
signos gráficos para las consonantes. Las vocales no se representan
gráficamente. Ahora bien, los silabarios sí proporcionan información sobre las
vocales, pero en origen estaban destinados a la representación de la lengua
sumeria cuyo vocalismo (/a//e//i//u/) no incluía la vocal /o/.Asimismo, el
sumerio no tenía la semi-consonante-semi-vocal- /w/.
Como hipótesis de trabajo para reconstruir el vocalismo
proto-semítico, se recurre al árabe clásico. Se propone un sistema en el
que había tres vocales breves y tres vocales largas:
/a/ ,/i/ ,/u/ y /â/, /î/, /û/. En teoría una larga se sostendría el
doble de tiempo que una breve.
*i
*u
*î
*û
*a
*â
Los diptongos y las vocales
[inter]medias
En una estructura silábica de consonante + vocal + consonante, esto es, cvc,
siendo v = vocal breve *a, y siendo la última c = *y o *w
(esto es, una consonante del tipo semiconsonante -o semivocal-),
tendríamos las siguientes posibilidades: *caw > *cau > *cô, y *cay>
*cai > *cê, es decir, los diptongos
au y ai, y la posterior contracción de
esos diptongos en las vocales intermedias ô y ê . Así, por ejemplo, en las
primeras sílabas de las palabras proto-semíticas “día” = *yaw-m(u), y “casa”
= *bay-t(u), que tienen la misma estructura
silábica cvc-c(v), puede darse: *yaum(u)>
*yôm(u), y *bait(u) > *bêt(u). En realidad esto ocurre en determinadas
lenguas y dialectos concretos, pero también puede ocurrir: yum y bit.
(cf. francés - ex nordaf.- kif-kif ).
En principio y en teoría estas vocales intermedias, producto de la
contracción de un diptongo, son consideradas largas. Ahora bien, la diferencia
cuantitativa (largas/breves), a pesar de ser fonémica,
tiende a hacerse confusa. Una vocal breve tónica puede que se aproxime
más a su correspondiente larga que a su correspondiente breve átona. Véase la
evolución en fenicio y púnico de *yad >yád> yod = “mano”, nombre de la
letra yod, cf. iota/jota.
Las llamadas semivocales (menos malo sería llamarlas semiconsonantes)
semíticas son: / y/ (anterior, no
redondeada, más o menos [pre]palatal), y
/w/ ( posterior, redondeada, bilabial). A diferencia de las vocales, las semiconsonantes sí que cuentan con sendos grafemas propios en
los alfabetos semíticos, funcionan como
cualquier consonante en la estructura silábica de las lenguas semíticas y no
alcanzan los picos de resonancia de las vocales en las tradiciones de
pronunciación de estas lenguas. Son, por tanto, en origen unas consonantes
sonorantes (N.B. Hay que mencionar el uso de estas semivocales como
sugeridoras de vocal o matres lectionis *, primero a final de palabra, después
en medio)
La reducción vocálica y el
acento
La reducción vocálica que se produce en varias lenguas (cananeo,
arameo, y árabe dialectal, especialmente en el Magreb, y en sudarábigo
moderno) se atribuye a un acento muy intenso. Habría también un acento tonal
más en relación con la frase que con la palabra aislada, pero no es posible
hablar de un acento unitario, del tipo que sea, para todas las lenguas semíticas
(G. Garbini...1994, p.90s).
Sobre el
acento árabe y sus fluctuaciones debería consultar la tesis del Dr. Ould Baba,
y los estudios de J Cantineau , Études ...Paris 1960, p.117,
El acento: La regla que se encuentra formulada en las antiguas gramáticas
europeas de árabe clásico, según la cual
se carga el acento sobre la primera sílaba larga a contar desde el final de
la palabra, y si no hay ninguna larga, sobre la primera sílaba de la palabra;
y que en ningún caso se carga el acento
sobre la larga final, no se apoya en ninguna tradición antigua. ( p. 120). En
cuanto a la naturaleza del acento cita a H. FLEISCH, L’arabe classique,
esquisse d’une structure linguistique, Beyrouth, impr. catholique,
1956, p.19: “devait être surtout un accent d’hauteur, un accent tonique”.
Con todo,
se suele formular la siguiente reconstrucción:
A partir del protosemítico
*kátaba = árabe: kátaba
> hebreo: katáb (desplazamiento del acento y posterior (¿)
pérdida de la vocal postónica) > arameo: ktáb (pérdida de la vocal pretónica, además de la postónica).
Véase la teoría del shvâ’, y de los
llamados “shvás compuestos”.
Otros cambios vocálicos: los cambios vocálicos son muy numerosos. Así, por ejemplo, el paso de â > ô es el llamado
“cananeísmo”, ej. *lâ > árabe lâ
/ hebr. lô = “no”; el paso de a > e y/o i es la llamada imela (ex árabe ’imâla = “inclinación”,
“declive” o palatización del fonema /a/ , generalmente larga o tónica, que se
daba en árabe andalusí y en otros dialectos árabes) ej. la Bibarrambla del Romancero, en árabe
clásico Bâb ’a(l)-ramlah = “Puerta del Arenal (Rambla)”, y el alférez < del
árabe clásico ’al-fâris = “caballero”, “jinete”. También se dan cambios
hacia vocales abiertas en contacto con guturales , ej. hebreo y arameo ’ektob
/ yiktob = “ yo escribiré/él escribirá”, ( y con rêsh
en arameo, pues “la rêsh comparte algunas propiedades de las
guturales”, aunque en origen no era gutural, porque en arameo y
hebreo se articuló guturalmente en algún momento anterior al cambio de era,
ej. el participio activo * fâ‘il /qâtil
> hebreo sôfer > en arameo sâfar
= “escriba” , lit. “el que escribe”).
También hay cambios hacia vocal u en contacto con bilabiales (b, w,
m, p), ej. hebreo, u-mélek = “y (ex w- < *wa-) un rey”, tôrah u-nbî’îm = “ La Ley ...y
(ex w- < *wa-) los Profetas” ... , arameo bíblico
tiberiense, gubrîn < ex
gabr cf. babilónico gabrîn, y el nombre Gabriel) =
“hombres”, y muchos más.
3.2 el
consonantismo (S. Moscati, Il sistema
consonantico delle lingue semitiche, Roma 1954 tiene una síntesis de la
evolución - pp.65-72-, y un cuadro
didáctico - pp.72s.-)
En la
articulación de las consonantes interviene la aproximación de dos de los
órganos fonadores de modo que se restrinja o se cierre la corriente de aire
procedente de los pulmones
Antes de que se me olvide, y puesto que ya he mencionado ciertas
estructuras silábicas, señalar que la función de las consonantes en la
estructura silábica de las lenguas semíticas consiste en delimitar las sílabas, de modo que, en
general, se dan estructuras de cv (sílaba abierta) o cvc (sílaba cerrada). Así, por ejemplo,
ac(adio) ka-lu, ug(arítico) y fen(icio) kl, heb(reo) y aram(eo), kol
(siriaco kul.l), árab(e) kul.lu, = “todo”, “la totalidad”;
ac. abnu, ug. ’abn, fen. ’bn, heb. y aram. bib.’ében
(sir.’abnâ’, tb. kipâ’), árab. h.ag^ar = “piedra”, tb. en argelino
kef (ex kahf = “rocher”, “roca” y “roquedal”, “gruta” y
“refugio”).
Para S.
Moscati (Roma 1954) según el punto (luoghi) de articulación en el
protosemítico habría: bilabiales, dentales, palatoalveolares, velares, uvulares
y faringeas y laríngeas o glotales; y según el modo de articulación: oclusivas,
nasales, laterales (¿y lateralizadas?), vibrantes, fricativas y semivocales. La
distinción entre sonoras y sordas, y las
enfáticas (velarizadas, o acaso
glotalizadas) y las que no lo son Moscati
las considera distinciones
ulteriores que habría que estudiar en el interior de cada grupo,
principalmente por las muchas dudas que se plantean los investigadores.
El uso del
árabe clásico en la reconstrucción e interpretación del sistema fonológico del
protosemítico y de las lenguas semíticas históricas más antiguas hacen muy
aconsejable considerar la descripción y las aportaciones del los gramáticos
árabes o arabistas antiguos y modernos. En este sentido me es particularmente
grato hacer uso (y hasta abuso) de los trabajos de F. Corriente. Para este
punto del programa, es particularmente recomendable consultar: F. Corriente,
Gramática Árabe, Madrid, 1980, pp.26s.
*Las
consonantes /’/, /h/, /w/, /y/ en muchas lenguas semíticas occidentales funcionan además como “madres de lectura” o
sugeridoras de vocal. En árabe clásico /’/ ,/w/, /y/ se especializan en marcar
respectivamente /â/, /û/ e /î/, y se las
llama “letras de prolongación”.
IV.-La morfosintaxis
nominal.
Es
tradicional dar unas primeras nociones uniendo morfología y sintaxis
porque la sintaxis puede ocasionar
cambios en la forma de las palabras.
4.1 Nombres sustantivos y
adjetivos.
El nombre:
tradicionalmente las gramática de las lenguas semíticas, que yo sepa al menos
las del noroeste, consideran tres clases de palabras: nombre, verbo y
“partícula”. El nombre tiene dos géneros ( masculino y femenino) y tres números
(singular, plural y dual). En las fases más antiguas y/o conservadoras se
declinaba mediante vocales de caso.
Declinación
del protosemítico (S.Moscati... 1964 (1980 3ª impr. , p.94):
singular plural dual
Nominativo...................... u
û â
(tb. locativo
en acadio)
Acusativo............................ a
(¿tb. locativo en hebreo?) î
ay
Oblicuo……………………… i
(genitivo,
dativo, ablativo)
En las fases
más evolucionadas se da la tendencia a un uso exclusivo del caso preposicional.
Piénsese en el castellano , el topónimo “ León “ y el común “ legión”
se derivan ambos del acusativo latino legionem,
no del nominativo legio,
libro
, de librum (acusativo) y no de liber (nominativo),
universidad, de universitatem y no del nominativo universitas...
El masculino: en singular no tiene ningún morfema característico.
Ej. acadio sharr = “rey”, hebreo s´ar = “príncipe”, “noble”,
“ministro”, acadio malk y malik = “rey (vasallo)”, árabe málik = “rey”, hebreo y arameo bíblico
mélek = rey ( cf. siriaco, mlek, y fenicio, milk y melk
, a juzgar por los nombres propios Mel(k)qart y Milkyaton),
etiópico ngûsh = “rey”. Ugar. il’ =”dios”.
nota: en el
acadio solemos dar formas muy simplificadas por razones didácticas y, en
ocasiones, tipográficas. Raras veces anotamos las terminaciones de caso, y si
lo hacemos, no incluimos la terminación
m (mimación )de la vocal de caso del masculino singular y de los femeninos
singulares y plurales, ni la terminación n (nunación) de los duales, pero debe
tenerse en cuenta que mimación o
nunación cero en acadio antiguo sólo se da en el masculino plural. Asimismo,
que la ausencia o presencia de mimación o
nunación no implica en acadio que los nombres sean determinados o indeterminados.
(Cf. S.Moscati... 1964 (1980
3ª impr. , p. 96).
El femenino: en singular tiene un morfema
característico sufijado (*-t,
con o sin nexo vocálico, el más común –at > -ah ). Ej. acadio sharrat,
malkat = “reina”, hebreo s´arah = “princesa”, “dama noble” Cf. Sara, árabe malika(t),
hebreo y arameo malkah = “reina”...Ugar. ’ilt = “diosa”.
Excepcionalmente, son femeninos sin marca los sustantivos que indican seres
vivos de naturaleza femenina, así como partes del cuerpo humano que aparecen
por pares o por grupos de dos, los
nombres de la tierra (tb. de países y ciudades), del fuego y del viento,
entre otros. Ej. “madre”, que es obviamente femenino, en acadio es ’umm, ugarítico ’um, árabe ’umm , hebreo ’em, arameo ’imm-,
etiópico ’emm; el “alma” es femenino (el espíritu se relaciona con el
viento y/o el hálito vital), pero no se
marca en árabe náfs, hebreo néfesh,
arameo nafsh- , Etiop. nafs
(pero en acadio sí que se marca, napisht)...
Será el adjetivo, cuando lo haya, el que marque sistemáticamente el
género de los sustantivos. El sustantivo puede inducir a error en cuanto al
genero, pero el adjetivo no engaña. Hablando del adjetivo, decir
que suele ir tras el sustantivo y concuerda con él en género, número,
determinación y caso, si lo hubiere.
Ej. hebreo, shem t.ôb = “buen nombre”, ha-‘ôlam ha-‘attîq
= “el mundo antiguo”, pero ha-‘îr ha-‘attiqah = “la ciudad
antigua” (‘îr en heb. Es
fem. Cf. t. top. Útica), árabe, ’al-bayt(u/a/i) ’al-‘atîq(u/a/i), “la templo
(casa) antiguo”, “La Kaaba”. Pero cf. el morfema del sustantivo en el ej. hebr. ’abôt t.ôbîm = “padres buenos”.
El plural masculino: tiene como morfema característico las
terminaciones *û (para el nominativo) e î (para los demás casos).
Cf. acadio sharrû = “reyes” (nominativo) y sharrî (demás casos ),
“rabû = “grandes”, y el arcaizante
samâlio mlkw / mlky = “reyes” ... Secundariamente
se produce un fenómeno mimación/nunación. Cf. ugarítico rp’um / rp’im =
“antepasados difuntos divinizados”, “manes”,
cf. hebreo( sólo –îm) refa’îm = “gigantes”, “espectros”, “manes”; hebr. malshînîm
= “malsines”, “calumniadores”, talmûdîm = Talmudes (el
jerosolimitano o palestinense y el
babilónico), ’Elôhîm =
“Dios(es)”, pero en arameo bíblico ’elâhîn = “dioses” (
ex ’elah <*’ilâh), y en árabe clásico
–ûnª e înª, > árabe
dialectal y moderno –în. al-mu’minûnª = “los creyentes”,
“los fieles”, pero ’amîr al-mu’minînª = “Príncipe (Emir) de los creyentes”,
“miramamolin”, muy^âhidîn =
“muyaidines”, “combatientes en guerra santa (y^ihâd)”, tb.
“sargentos primeros”...
Este sería el plural “regular” (tb. llamado “externo”), por oposición
al “irregular”(tb. llamado “interno”) o “fracto” (por fracturar o romper el
esquema, supongo). El plural fracto es muy característico del árabe del norte, del sudarábigo y del etiópico, pero es muy
raro en las demás lenguas semíticas. Consiste en diferentes esquemas de
formación nominal ( en árabe del norte,
unos 30 esquemas, en sudarábigo, de 12 a 20 esquemas y en etiópico, no más de 12) que, mediante
cambios vocálicos, infijos, prefijos y sufijos, “rompen” el esquema que tiene
el nombre en singular. Ejemplo, árabe málik, plural mulûk =
“rey/es”, yawm, plural ’ayâm = “día/s”, ’umm, plural ’ummahât
= “madre/s..., cf. aram. bíblico ’ab, plural ’ªbahât(anâ’) = padre/s
(nuestros), el adjetivo semítico común *rabb = “grande”, plural aram. rabr(e)bîn , pero plural
hebreo rabbîm. En árabe existe el sustantivo rabb, plural ’arbâb = “señor”,
“dueño”, y también se usa como un título
honorífico en otras lenguas semíticas la forma sustantivada, así en hebreo la
forma sustantivada rab = “señor” (cf. rabino o rabbî= “mi señor”, “monseñor”, “señor”) tendría doble plural rabbîm y
rabbôt ( cf. la fórmula de “¡ Señoras y señores!” en hebreo es gbîrôtay
ve-rabbôtay!) , en el latín de la Vulgata se conservó rabsaces,
del acadismo hebreo rab shaqê = “jefe de los coperos (reales)”. En
acadio los adjetivos tienen las terminaciones “especiales” (special endings
–S. Moscati... ... 1964 (1980 3ª impr. , p..87- ):
-ûtu / -ûti , p. ej. rabûtu =
“grandes”...
Algunos sustantivos pueden tener más de un plural. Así, por ejemplo,
el árabe sayf = “espada”, “sable” tiene como plurales: suyûf, ’asyâf,
’asyûf, y masyafah, que yo sepa. En arameo, además del ya citado ’ªbahât(anâ’)
= padres (nuestros), se daba también ’ªbahîn = “padres”, en los Papiros de Elefantina, s. V
a.C., ’bhyn (pese a la scriptio
defectiva, léase ªbahaynâ’
= “padres (nuestros)” en A. Cowley 71,
2); y en arameo bíblico junto con yômîn = “días”, tenemos yomât -
, si bien ambos son claramente plurales regulares o externos. En hebreo ya
hemos citado el doble plural rabbîm
y rabbôt más arriba
El plural femenino: tiene como morfema característico la
terminación *-ât (<* -âtu para nominativo y * -âti para los demás casos). Acadio, sharrât(u/i)(m)
= “reinas”. Árabe, malikât = “reinas”.
Esta terminación en hebreo
pasa a –ôt por el
llamado“cananeísmo”, y en arameo sólo se
conserva la forma original –ât en el estado constructo, o con sufijos
pronominales, o con la terminación del
artículo determinado arameo (el llamado “estado enfático”), porque en absoluto
aparece la terminación –ân (por “atenuación” de la /t/ final originaria, y
posterior nunación, posiblemente por analogía con la terminación del morfema de
plural masculino). Así que de malkah = “reina”, el plural absoluto es malkân
– sic-= “unas reinas”, pero malkât –babel = “las reinas de
Babilonia”, malkâteh =
“sus reinas (de él)”, y malkâtâ’ = “las reinas” conservan la
forma primitiva. (fotocopias dadas el 30 nov.04)
El dual
se usa con palabras que indican pares
naturales (dos ojos, dos manos, dos pies ...) o artificiales (un par de gafas,
pantalones, unas tijeras, un par de días...)
y con ciertos topónimos.
Véase más abajo otros ejemplos.*
La marca de dual en protosemítico consistiría en los
sufijos *-â (nominativo) y
*-ay (en los demás casos), que iría tras el morfema –t de femenino, si lo
hubiere. Secundariamente, esos sufijos
de dual recibirán además una terminación en /m/ o /n/ (mimación/nunación).
Así, en acadio, tenemos nominativos en –âna (< -â), y
en los demás casos en -ên / -în
(< *ayn < *ay). En ugarítico se da la mimación (para todos
los casos -m, cuya interpretación
sería *-âmi (nominativo) y *–êmi < -*aym
(demás casos). La vocal /i/ final se suele añadir teniendo en cuenta el
árabe –âni / -ayni. Así, por ejemplo, el femenino ugarítico m’it =
“cien”, tiene el plural m’at =
“cientos”, pero el dual m’itm
= “doscientos”. En árabe clásico mi’ah /mi’atâni = 100/200, en árabe
argelino mi’tein < mi’atayni, dual oblicuo clásico.
En
hebreo, –áyim (< *-aym < -ay), en
arameo –áyin (<- áyn < *-ay).
Aunque el dual tiende a estar en
regresión y a ceder espacio ante el plural,
con todo la forma dual se mantendrá en algunos neologismos en los que se
diferencian claramente dos partes (cf. hebreo miknasáyim=
“pantalón/es” o mishqafáyim = “gafas” ).
Ademá, se dan algunos casos en losque la
forma dual, por ser la más usada, llega
a imponerse del todo al mismo plural, como
pasa en hebreo con la
palabra “ojo” , ‘áyin, cuyo plural es el “dual” ( cf. la
expresión hebrea b-shéba‘
‘enáyim = “con siete (lit. dos) ojos”, es decir “con mucha
atención”; pero, si se trata de ‘áyin en la acepción de “manantial”, se
usa el plural ‘ªyanôt, y si es el nombre de la letra ‘áyin, se
usa el plural ‘aynîn, con /n/ final, en el hebreo con influjo arameo de
la Mishnah, obra que, junto a sus comentarios- la gmarâ’- ,
constituye el Talmud).En el arameo bíblico –Dan 7,7 - tenemos qarnáyin ‘ªs´ar = “diez (lit. dos) cuernos (de una bestia
apocalíptica”, pero también se da el “auténtico” plural qarnîn),
El numeral
cardinal “dos” suele presentar formas en dual. Así, árabe ’itnâni,con
alef protético-, hebreo shnáyim ( en estado constructo, shnê-, p. ej. shnê- banîm = “dos
hijos” –lit. “ dos de hijos”- “un
par de hijos”), arameo tren (< * trayn). Cf. sud arábigo
epigráfico tny. Pero en ocasiones se emplea el nombre singular “par” para indicar el
numeral “dos”. Así en árabe argelino, zûy^ = “dos” ( < zawy^ = “par”
en árabe clásico) es más usado (bien
solo o bien con nombres) que la forma derivada del dual oblicuo clásico ’itnayni
>’tnyn,
“tsnin” en la
pronunciación figurada de Belkassem Ben Sedira, Dictionnaire Français-Arabe
de la Langue Parlée en Algérie, Argel 1910 (5ª ed.), que se emplea sólo con nombres. También en
etiópico kal’ê =”dos” parece proceder de la palabra dual que significa
“ambos”,”sendos”,“conjunto de dos”, cf. árabe kilâ’ y acadio kilal.la
= “ambos”)
..........................
*Cf. hebreo Mis.ráyim = “Egipto”, Yrushaláyim
= “Jerusalén”-¿duales sólo aparentes?-,
pero, a partir del sustantivo femenino ramah = “colina”,
tenemos Ha-Ramatáyim = “las dos colinas”, y de qiryah =”villa”, “ciudad”, Qiryatáyim
= “las dos villas” ...
Cf. hebreo misparáyim
= “tijera/s” , mô’znáyim = “balanza de dos platillos” miknasáyim=
“pantalón/es”, mishqafáyim = “gafas”...
** Cf. en hebreo, cómo también de yôm = “día”, yômáyim = “dos días”, pero yamîm = días” ( si son más de dos).
(14.12.04)
V.- La
morfosintaxis verbal: A la vista de lo
que se sabe por el acadio, cabe suponer
que el verbo protosemítico tendría una complejidad morfológica mucho mayor de
la que aparece reflejada en las lenguas semíticas con las que suelen iniciarse
los alumnos, normalmente la lengua árabe o la hebrea o ambas.
Como ya indicábamos en el apartado de las características generales de las
lenguas semíticas, la clara distinción entre una conjugación preformativa para
el llamado “imperfectivo” y otra conjugación aformativa para el llamado “perfectivo” es secundaria,
pues en acadio, la conjugación preformativa se usa tanto para el perfectivo
(*yaqtul > iprús = “él separó”) como para el imperfectivo (*yaqát(t)al>
ipár.ras = “el separa/rá”).
Veíamos también cómo el acadio usaba nombres verbales como permansivos/estativos,
p. ej. labir = “el es/está viejo”(tipo qatil/ paris < parisu), marus. = “él
está enfermo” (qatul/parus –este tipo es más raro-), y cómo, a partir de estos
nombres verbales, se desarrolló una conjugación mediante terminaciones o
sufijos o desinencias o aformativas característicos.
En semítico occidental la
conjugación aformativa o sufijada se
usaría para indicar un “aspecto perfectivo” de la acción, entendida como un
proceso completo, mientras que la conjugación preformativa o prefijada indicaría
un “aspecto imperfectivo” de la acción que estaría en curso de realización y
que se siente como no completamente finalizada. Dentro de la conjugación
preformativa además se suelen dar diversos modos: indicativo, subjuntivo,
yusivo, enérgico.... pero, a todo
esto, debemos añadir que todavía no se ha aclarado la
controversia entre tiempo y aspecto en semítico (“tense vs. aspect”), y
que lo más prudente es recurrir a la fórmula diplomática “tiempo y/o aspecto” (“tense and/or aspect”)
citada en R. Hetzron, (ed.) The Semitic Languages, London-New York 1997, pp.
XVs,
donde también se menciona la opinión de
Ch. Rabin “Semitic has either aspects that express tenses or tenses that
express aspects”.
El uso de participios (formas nominales
del verbo) para indicar tiempos en arameo y en hebreo (por este orden) parece
haber estado condicionado por el contacto con otras lenguas no semíticas. En un
primer momento, pese a funcionar como
verbos, los participios conservaron su carácter atemporal, y podrían entenderse
como pasados, presentes o futuros, como puede verse en arameo bíblico: ‘âneh
malkâ’ v-’ªmar = “respondió
(lit“respondiente”) el rey y dijo...”,
pero en hebreo moderno se usan sistemáticamente los participios para indicar el
tiempo presente (’ªnî ’ôheb,
’attah ’ôheb v-hî’ ’ôhébet = “ yo
amo, tú amas, pero ella ama”), siendo necesario indicar claramente el sujeto
para poder conjugar o declarar las personas, pues la forma nominal del verbo
sólo indica masculino o femenino, singular o plural. Una vez sistematizado el uso del participio
como presente, el hebreo moderno expresa el futuro mediante la conjugación
preformativa , esto es el llamado “imperfectivo”, ye’ehab o yô’hab = “el amará (tb. sirve para expresar modos como el
subjuntivo, yusivo, enérgico... = “que
ame”, “ame él”), y para el pasado se usa
la conjugación aformativa, esto es el
llamado “perfectivo”, ’ahabtî = “yo amé”, ’ahabta
= “ tú (masc.) amaste”. Estos usos del “imperfectivo” y “perfectivo” se encuentran también en hebreo
bíblico, pero en la prosa pre-exílica se dan a veces también casos curiosos de imperfectivo y
perfectivo usados al revés. Así, por ejemplo, en Gén 1, 3: vayyômer
’elohîm ... = “Y dijo Dios...”, en vez de
v-’amar ; y en Lev 19, 18: v-’ahabta re‘ªka
kamôka = “ y amarás a tu prójimo como
a ti (mismo)”, en vez de tô’hab o
te’ehab. La gramática tradicional
del hebreo bíblico habla de casos de waw
o vav conversivo, pues se
conserva una conjunción copulativa *wa- > va- que “convertiría el imperfectivo en
perfectivo”, y una menos característica
*wa-> v- que convertiría el perfectivo en imperfectivo.//Asimismo es muy
propio de las lenguas semíticas el que su
sistema verbal cuente con numerosas formas
verbales (formas “derivadas”) para expresar diversos matices como la
pasividad/reflexividad/reciprocidad, causatividad, intensidad...., mediante
prefijos *t -> ’it->hit- y n- >’in->hin-,
prefijos causativos sha-, ha-, ’a-, reduplicación de la 2ª radical,
alargamiento de la 1ª radical...// El orden de palabras suele ser: (Adverbio)-
verbo finito-sujeto-complementos.
Lenguas semíticas
| Lenguas semíticas | ||
|---|---|---|
| Distribución geográfica: | Norte de África, Medio Oriente, Etiopía yMalta | |
| Países: | ||
| Hablantes: | 350 millones | |
| Puesto: | {{{rank}}}(Ethnologue 1996) | |
| Filiación genética: | afroasiático
afrosiático septentrional
semítico | |
| Subdivisiones: | semítico oriental semítico occidental semítico meridional | |
| Oficiales en | {{{oficial}}} | |
| ISO 639-1 | {{{iso1}}} | |
| ISO 639-2 | sem | |
| ISO 639-3 | {{{sil}}} | |
| ||
Las lenguas semíticas son una familia de la macrofamilia de lenguas afroasiáticas. Se desarrollaron sobre todo por Oriente Próximo y el norte y este de África. Toman su nombre del personaje bíblico Sem, el hijo de Noé, cuyos descendientes serían con base en la historia bíblica y la tradición, lospueblos semitas.
Las lenguas semíticas más habladas en el presente son el árabe, el amárico, el hebreo y el tigriña. La protolengua o grupo de dialectos estrechamente ligados que habría dado lugar a las lenguas semíticas se conoce como protosemítico.
Contenido |
Historia
De la familia semítica se conservan registros escritos ininterrumpidos desde el 2500 a. C. hasta el presente, lo que hace de ella la mejor testimoniada históricamente. Compárense los 4500 años de registros de lenguas semíticas con los algo más de 3500 años de textos en lenguas chinas, los 3400 años de textos griegos o los 3200 años que median entre las primeras inscripciones en egipcio antiguo y los últimos textos en copto). Los primeros textos semíticos conocidos están escritos en acadio (ca. 2500 a. C., - 1600 a. C.), eblaíta (ca. 2400 a. C.), ugarítico (ca. 1400 a. C. - ca. 1185 a. C.), lenguas cananeas (ca. 1200 a. C.), hebreo antiguo (ca. 1100 a. C.- 250 d. C.), fenicio-púnico (ca. 1000 a. C. - 200 d. C.) y arameo antiguo (900 a. C. - 250 d. C.).
Clasificación
Las lenguas semíticas suelen dividirse en tres grandes grupos: orientales (Mesopotamia), occidentales o nordoccidentales (Oriente Próximo) ymeridionales o sudoccidentales (Península Arábiga y Cuerno de África).
Lenguas semíticas orientales
Todas las lenguas semíticas del grupo oriental están actualmente extinguidas. A esta rama pertenece la lengua semítica más antigua conocida, elacadio, que se hablaba en zonas del actual Irak. Las más antiguas inscripciones en acadio datan de la primera mitad del tercer milenio antes de Cristo, y utilizan la escritura cuneiforme, tomada de los sumerios. Hacia el 2000 a. C., el acadio se fragmentó en dos lenguas diferentes: el babilonio, hablado en el sur de Mesopotamia, y el asirio, hablado en el norte.
Se discute si el eblaíta, lengua hablada en la ciudad de Ebla, en Siria, en el tercer milenio antes de nuestra era, recientemente descubierta, pertenece a este grupo o al de las lenguas occidentales, puesto que parece tener similitudes con ambas ramas.
Lenguas semíticas occidentales (o nordoccidentales)
La mayor parte de estas lenguas están también extinguidas. Sobreviven únicamente dos: el hebreo y el arameo.
Las lenguas semíticas occidentales conocidas son:
- Ugarítico: Se habló en la zona de la antigua ciudad de Ugarit, en el Mediterráneo oriental, a mediados del segundo milenio antes de nuestra era. Se conocen varios textos en lengua ugarítica, descubiertos en excavaciones arqueológicas a partir de los años veinte. Lengua actualmente extinta.
- Amorrita: se conoce únicamente a través de nombres propios no acadios transmitidos por escribas acadios durante la época de dominio amorrita en Mesopotamia, en el segundo milenio antes de nuestra era.
- Lenguas cananeas: principalmente, fenicio, púnico, moabita, edomita, hebreo y ammonita. Hay indicios de que el fenicio se hablaba y escribía a mediados del segundo milenio antes de nuestra era, aunque sólo existen inscripciones en esa lengua a partir del año 1000 a. C., extendidas por todo el Mediterráneo oriental. Del fenicio derivó el púnico, la lengua de los cartagineses, que aún era hablada en el siglo V, según el testimonio de San Agustín. Las lenguas moabita, edomita y ammonita se hablaron en el área en torno al Jordán; de estas lenguas existen sólo unas pocas inscripciones de la primera mitad delprimer milenio antes de nuestra era.
- El caso del hebreo es bastante peculiar. La primera inscripción conocida en esta lengua data del año 925 a. C., y muchos de los libros de la Biblia están escritos en dicha lengua. Sin embargo, a partir delsiglo IV a. C. sufre la dura competencia del arameo. Se extinguió finalmente en el siglo II, sobreviviendo sólo como lengua litúrgica. Fue recuperado con esfuerzo a partir del siglo XIX por los sionistas, que necesitaban una lingua franca para los inmigrantes judíos en Palestina, procedentes de todos los rincones del mundo, y es hoy la lengua oficial del estado de Israel, con unos seis millones de hablantes.
- Arameo: documentado desde el 850 a. C., en Siria, se extendió rápidamente por todo Oriente Próximo, llegando a convertirse en la lingua franca de un extensísimo territorio que se extendía desdeAfganistán hasta Egipto. Siguió siendo, en competencia con el griego, el idioma más importante de Oriente Próximo hasta que, tras el advenimiento del islam, fue desplazado por el árabe. Estuvo dividido en varios dialectos, clasificados en dos grandes grupos: arameo occidental y arameo oriental. Uno de los dialectos más destacados, perteneciente al grupo oriental, es el siríaco, lengua litúrgica de varias iglesias cristianas orientales.
- El arameo subsiste en la actualidad. Se estima que hay unos 400.000 hablantes de esta lengua, la mayor parte de ellos en el área de Oriente Próximo.
Lenguas semíticas meridionales (o sudoccidentales)
El grupo de lenguas semíticas meridionales incluye las lenguas sudarábigas, el árabe y las lenguas etiópicas.
Lenguas sudarábigas
- Lenguas sudarábigas epigráficas: Cuatro de estas lenguas son conocidas por inscripciones que datan de entre los años 700 a. C. y 500 a. C., encontradas en el sur de la Península Arábiga. Son elsabeo, el qatabánico, el hadrámático y el mineo. Todas están actualmente extinguidas, y se conocen sólo por los restos epigráficos.
- Lenguas sudarábigas modernas: Relacionadas con estas lenguas epigráficas, existen lenguas sudarábigas modernas en algunas zonas de los actuales Yemen y Omán, y en la isla de Socotra. Son seis lenguas: mehri, harsusi, bathari, hobyot, jibbali y soqotri. Esta última, hablada en Socotra, es la que tiene un número más elevado de hablantes (unos 50.000).
La lengua árabe
El árabe es, con mucho, la lengua semítica más hablada. Se calcula que tiene alrededor de 250 millones de hablantes. Los primeros textos conocidos en árabe datan del siglo IV. La rápida expansión del islam a partir del siglo VII llevó aparejada la difusión de la lengua árabe por una zona muy extensa, que va desde la costa atlántica de África hasta Mesopotamia. Con el tiempo, la lengua se fue fragmentando endialectos locales, si bien el árabe clásico se mantuvo como lengua escrita y, en la actualidad, se emplea en los medios de comunicación de masas. Los diferentes dialectos vernáculos (Irak, Siria, Líbano, Egipto,Magreb) que constituyen el árabe difieren bastante del árabe clásico -tanto como el italiano del latín, se ha dicho-, y, en muchos casos, no son inteligibles entre sí.
Las lenguas etiópicas
Las lenguas etiópicas se dividen en etiópicas septentrionales y etiópicas meridionales.
- Etiópicas septentrionales: ge'ez, tigriña y tigré. El ge'ez, la lengua del antiguo Reino de Aksum, se extinguió como lengua hablada hace varios siglos, pero sigue existiendo como lengua litúrgica de laIglesia Ortodoxa Etíope. La lengua tigré es hablada en la actualidad por 0,8 millones de personas, mayoritariamente musulmanas, en Eritrea, a lo largo de la costa del Mar Rojo. El tigriña, por último, es la cuarta lengua semítica con mayor número de hablantes (unos 5 millones), repartidos fundamentalmente entre el norte de Etiopía y Eritrea. De este último estado es una de las tres lenguas oficiales.
- Etiópicas meridionales: a este grupo pertenecen varias lenguas, como el kistane (250.000 hablantes), el argobba (40.000), el harari (20.000), las lenguas silte (800.000), entre otras muchas. Por encima de todas destaca el amárico, la segunda lengua semítica más hablada después del árabe con unos 17 millones de hablantes, y lengua oficial de Etiopía.
Características comunes
Fonología
Las lenguas semíticas evolucionaron de una lengua, el protosemítico, que tenía tres vocales breves y tres vocales largas. Gran parte de las lenguas semíticas poseen fricativas faringales y oclusiva glotal. Además la mayoría en el sistema de consonantes suele existir una oposición tripartita: sorda, sonora y "enfática" (donde la realización de esta última varía entre la faringalización, la velarización o la coarticulación glotal).
Morfología
Los lexemas de las palabras suelen estar constituidos por esqueletos consonánticos, teniendo el esquema vocálico entre las consonantes información gramatical. Entre las raíces consonánticas o lexemas la gran mayoría son de tres consonantes. Tienen un sistema de infijos muy desarrollado (los patrones vocálicos son una forma de infijación de hecho).